
WWE Clash in Paris es un evento que llegaba dejando algunas dudas. Sin duda, la queja por la presencia de Nikki Bella en el evento es la más sonada por parte de los fans, y esto se suma a la ausencia de Stephanie Vaque, que se ganó el derecho a pelear en este PLE y al final no pudo ser. Tampoco podemos dejar de lado lo que irrita a muchos que Jey Uso siga estando en los main events. Veamos combate a combate cómo se ha resuelto todo.
Roman Reigns sale en camilla pese a ganar
Cualquiera que conozca cómo trabaja Roman Reigns sabía que dejaría en buen lugar, pese a la diferencia de estatus entre ambos. Sin embargo, fue más allá de eso. Esto no trató sobre cómo lo haría Bronson Reed para ponerse al nivel del OTC, sino cómo lo iba a hacer Roman Reigns para derrotar a Bronson Reed.
Si nos dejamos llevar por aquello que entra por los ojos, este no fue un combate espectacular, pero sí fue lo que debía ser. Fue una contienda limpia, sin interferencia alguna que justificara que el Tribal Thief se pusiera al nivel de alguien que fue campeón por más de mil días, y sin embargo, la narrativa del combate se basó en que Roman Reigns tenía que superar un muro que, a veces, parecía infranqueable.
Tras una victoria de Reigns donde supieron contar la narrativa adecuada, sin florituras ni abusar de los finishers —Roman Reigns ganó con solo un Spear y evitó el Tsumani durante todo el combate, protegiendo el finisher de Reed—, supieron mantener la tensión y mostraron que no es necesario hacer grandes cosas ni aplicar mil movimientos para que el combate tenga una buena construcción.
Tras la lucha, Reigns noquea a Paul Heyman con su guillotina, recupera sus dos pares de zapatillas y se pone a firmarlas y lanzarlas al público desde encima de la mesa de comentarios, pero Bron Breakker interrumpe el acto con un sorpresivo Spear sobre la mesa, lo remata con otro en la rampa y, por si esto fuera poco, Bronson Reed y él lo llevan al ring para recibir dos Tsunamis. Hasta Jey Uso, que sale para ayudar a su primo —después de que lo dejen para sacarlo en camilla— sale mal parado tras recibir un Spear de Breakker.

Wyatt Sicks retienen los Campeonatos por Parejas
Street Profits eran unos buenos contendientes a los títulos que portan Dexter Lumis y Joe Gacey. Están consolidados como equipo y han demostrado estar en un buen momento, esto constituía una amenaza para los campeones. Sin explicar por qué ni desarrollarlo durante el combate, se perciben desavenencias en el equipo formado por Montez Ford y Angelo Dawkins, hecho que dio ventaja al equipo campeón, que trabajaron muy bien juntos.
La desconfianza entre Ford y Dawkins desapareció sin más y pudieron trabajar como equipo sin dificultades, quizá justificado por la participación de B-Fab, que sí hizo un intento de poner paz entre ellos. Aquí el problema no está en la narrativa que nos intentaron contar, sino en cómo lo hicieron. Si bien en el último SmackDown sembraron la semilla de que los Wyatt Sicks sí eran una familia mientras que los Street Profits podían no estar tan unidos como parece, esto no se ha desarrollado lo suficiente como para que existan motivos reales para que suceda. Tampoco ha habido un desarrollo a lo largo del combate.
Dejando esto a un lado, los dos equipos trabajaron para dejar un buen combate, donde los campeones lograron retener gracias a la interferencia de los demás miembros de la facción para dejarnos claro que aquí todavía tenemos Wyatt Sicks para rato.

Nikki Bella no dio la talla frente a Becky Lynch
Entiendo perfectamente el propósito de la narrativa de la estrella de una era pasada contra la estrella de la actual; está muy bien y, si se construye correctamente, suele dar buenos frutos. Ejemplo perfecto es el de Trish Stratus, que es una estrella, una verdadera leyenda de una época pasada que sigue funcionando hoy en día. Nikki Bella es un claro ejemplo de lo contrario.
No sé cómo en WWE no se han dado cuenta de que mencionar la era de las divas no trae ninguna nostalgia ni es algo que a nadie —o casi nadie— le apetezca ver de nuevo. Si para algo sirvió la revolución que nos ha traído hasta ahora, de la que formó parte Becky Lynch, por cierto, fue para que se comenzara a tomar en serio el wrestling femenino y se dejara de ver a las luchadoras como modelos cuyo mayor propósito era lucir bien físicamente.
El resultado, aquí, fue el que cabía esperar. Becky puede gustar más o menos, algunos la llaman sobrevalorada o apodarla Becky Hogan —con bastante poco criterio si me preguntan—, pero no es El Hombre por nada. Es considerada por muchos como la GOAT, la mejor de todos los tiempos, incluso por encima de Trish. Esto está sujeto a debate, pero no voy a poner ninguna pega a quien lo piense, Becky se ha ganado a pulso el estatus que tiene.
La cuestión aquí es que si sumamos todos los ingredientes que tenemos en el combate, tenemos a una campeona capaz de darlo todo y a una contendiente que no estuvo a la altura en ningún momento, por mucho que nos quisieran presentar la narrativa de que Becky estaba enfrentando a una leyenda que capitaneó una era del pasado que iba a ser difícil derribar. Sí, la presentaron como una oponente difícil de vencer, pero sobre la lona vimos en Nikki una ofensiva deficiente y a una luchadora a destiempo que ni siquiera la destreza de Becky Lynch fue capaz de elevar. Victoria de Becky, por suerte.

Sheamos y Rusev lo dejan todo
Pese a no estar especialmente ilusionado con este combate, he de reconocer que fue sumamente entretenido y un gran cierre para la rivalidad entre Sheamus y Rusev. El Donnybrook match era la estipulación perfecta para que estos dos hombres hicieran lo que mejor saben y desplegaran toda la violencia que hay en ellos para dejar un muy buen combate.
Siendo el primer feudo de Rusev desde su regreso, era lógico que lo ganara él, y además por rendición, causando más impacto. Necesitaba dejar una huella y, con este combate, lo ha conseguido. Tener en frente a un rival de la talla de Sheamus, que no solo es un activo importante como luchador, sino que su estilo va muy bien para plantar cara al destructor búlgaro, era la opción perfecta para traerlo de vuelta de la mejor manera. Ahora toca esperar qué viene para él de aquí en adelante.

Cena lo da todo para elevar a Logan Paul
Me temo que mi valoración de este combate va a ser bastante impopular, pero voy con ello. No voy a negar el talento y las capacidades de Logan Paul; no ver de lo que es capaz en el ring sería estar ciego. La pregunta aquí es: ¿de qué sirve todo lo The Maverick pone sobre la mesa?
Entiendo qué historia nos quisieron contar: Logan Paul mencionó que John Cena lleva más de veinte años con los mismos cinco movimientos —cosa que no es cierta, porque ya hace tiempo que nos demostró que era capaz de mucho más— mientras él se jugaba la vida en el ring para dar un gran espectáculo en cada combate. En oposición, Cena se pasó el combate ejecutando una gran variedad de movimientos, muchos de ellos prestados de rivales del pasado, para demostrar que es más que cinco movimientos. He de reconocer que si de algo sirvió esta variada ofensiva de Cena fue para hacer cantar al público francés cuando utilizó el Styles Clash. Sin duda, uno de mis momentos favoritos del combate. Logan Paul no se quedó atrás y se sacó de la manga una buena cantidad de recursos.
Yo me pregunto para qué. ¿Con qué propósito hicieron este despliegue? ¿Para qué un veterano como John Cena iba a dar la razón a Logan Paul en esto? Como comentaba en el opener, un combate no necesita de florituras ni un moveset extenso que lo adorne, sino una construcción sólida. En cuanto a espectáculo, lo que hicieron está bien, pero el combate necesitaba más; y no hablo de más espectáculo, sino de profundidad. Pienso que fue innecesariamente largo, con exceso de finishers —solo por parte de Cena, porque Logan Paul no hizo amago de aplicar el suyo, a no ser que haya regresado al puñetazo y se haya olvidado del finisher que mostró contra AJ Styles— y sin un rumbo claro.
Si me preguntan, mi opinión es que esta era la ocasión perfecta para que John Cena aprovechara su veteranía y diera una clase a Logan Paul de cómo se puede elevar un combate sin tanto adorno, solo dando un propósito a cada movimiento y enseñándole que no por demostrar lo mucho que sabe hacer, se es mejor luchador. Gana Cena, como cabía esperar, pero dejando bien a su rival.

Seth Rollins muestra su as en la manga
Tras todo lo sucedido con Roman Reigns, Adam Pearce había expulsado a Bronson Reed y Bron Breakker de la arena con la amenaza de suspenderlos indefinidamente si hacían acto de presencia en el main event. Ante eso, Rollins afirmaba ir siempre un paso por delante y que no merecía el título si no era capaz de retenerlo por su cuenta.
Con esta premisa nos adentramos en un combate entretenido, dinámico y con mucha acción. Comenzamos con una referencia a la triple threat entre Shawn Michaels, Triple H y John Cena, con Punk pateando la cara de Jey Uso y dejando con la boca abierta a Seth Rollins. También Punk y Jey referenciando a los Dudley en el momento de sacar una mesa. El líder de La Visión fue vulnerable por momentos, pero también lo vimos fuerte, utilizando movimientos de sus rivales para humillarlos.
Por parte de Jey Uso y LA Knight, hay que decir que no fueron los protagonistas del combate, aunque ambos cumplieron. Me gustaría hacer especial mención a Jey, a quien una lucha donde no solo estuvieran él y un oponente le benefició en gran medida, permitiendo que apareciera en los momentos donde pudiera lucirse y no se vieran sus carencias. LA Knight hizo lo suyo, como siempre.
No sé si fue porque al repartirse el trabajo entre cuatro, pudo descansar más durante el combate, pero me dio la impresión de ver a CM Punk en mejor forma física, con más cardio. Hay ocasiones en las que apenas comienza el combate y ya se le ve sudando y cansado. Y, aunque esto no ha sido nunca un impedimento para que nos haya entregado grandes combates, en esta ocasión lo vi más fresco.
¿Y qué podemos decir de Rollins? Demostró por qué es el campeón, pues fue la estrella del combate. Estaba casi siempre involucrado y sus acciones siempre tenían relevancia a lo largo de la lucha. Incluso al final, cuando parecía que CM Punk lo tenía todo ganado, es capaz de demostrar por qué es el líder de una facción que se llama La Visión. Desde luego que iba un paso por delante. Justo en el último momento aparece una persona con la cara cubierta para costar el combate a CM Punk y asegurar la victoria de Seth Rollins. La opción era tan obvia que nadie supo verla: Becky Lynch acude en ayuda de Seth. No sabemos si formará parte oficialmente de The Vision o solo ha sido una ayuda puntual. Apostaría por lo primero, pero era una opción lógica que todos tuvimos presente desde que se presentó la facción y que, por algún motivo, nos habíamos olvidado de ella.

Valoración final de Clash in Paris
Evento que me deja con sensaciones muy positivas. La mayoría de los combates dejan con cosas buenas que valorar. Solo el Becky vs Nikki en su defensa por el título merece una crítica dura y sin paliativos. El Cena vs Paul, aunque mantengo cada palabra, es una exhibición de wrestling que puede gustar a muchos. Es un combate disfrutable pese a mi critica, por lo que no puedo darle una mala valoración. ¿Qué opinas, discrepas de alguna de mis valoraciones?
