
Después de ganar el torneo de Queen of the Ring, todo apuntaba a que SummerSlam iba a ser el escenario de la consumación de Jade Cargill como una superestrella y la campeona que nadie pidió, pero todos vimos llegar. Creo que, justo por este motivo, a todos nos sorprendió ver que Tiffany Stratton retuviera ante la Tormenta.
Ante la seguridad de que habría un cambio de título, dando un respiro a Tiffy y a un reinado que no ha convencido a mucha gente, es pertinente hacerse alguna que otra pregunta. ¿Qué pasó para ver un ascenso, que parecía imparable, ganando por el camino un torneo como Queen of the Ring, para que en el momento de la verdad retrocedieran a la hora de consumar el push?
Es difícil obtener respuestas si no se cuenta con información privilegiada, y no he visto que nadie hable de razones por las que respalden la decisión de no darle el título ni sobre qué puede venir para su futuro. He de decir que es pronto para hablar de ese futuro; independientemente del resultado de SummerSlam, quería escribir sobre este fenómeno, porque su situación no depende de que porte un título en su cintura; pero no habérselo dado en un escenario tan grande como el evento del pasado fin de semana me parece ya sintomático.
Lo que sí tiene
Vamos a hablar de obviedades. Jade Cargill es imponente, y no hablo solo de su complexión atlética que la coloca a años luz de muchas otras luchadoras; tiene auténtica aura. Cuando suena su música y aparece se ve que hay algo distinto en ella. Además, es creíble que gane a cualquiera de sus oponentes sin demasiado esfuerzo; son sus rivales quienes tienen que poner de su parte para que la gente crea que la Tormenta puede perder.
Actualmente Jade Cargill no es una mala luchadora. Y esto tiene que entrar en la cabeza de muchas personas que parece que se han anclado en lo que se vio en el pasado y no son capaces de ver que ha habido avances; es una obviedad que se ha esforzado mucho para llegar a tener un nivel decente en el ring. Su discurso después de convertirse en reina del ring es un claro mensaje a lo mucho que ha trabajado y el sufrimiento que ha habido detrás.
Lo cierto es que, para lo que necesita una luchadora del corte de Jade Cargill, hace lo que tiene que hacer. Todo el set de movimientos que necesita para cumplir con lo que se espera de ello ya forma parte de su arsenal. A fin de cuentas, es una powerhouse y su ofensiva tiene que depender de movimientos de poder, que ya utiliza. Hasta aquí bien.

De lo que carece
Podría resumir sus carencias en unas pocas palabras: carece de aptitudes para ser una estrella. Esto bastaría para zanjar la conversación con la mayoría, ya que la comunidad del wrestling, por lo menos la hispana, la tachó hace tiempo como alguien sin talento que jamás llenará las expectativas. Pero como lo que me gusta es analizar y no quedarme en la superficie, voy a desarrollar este punto, que me parece muy interesante.
Comencemos poniendo contexto para ver de qué carece Jade Cargill para ser considerada una estrella, o para convertirla en una. ¿Qué es verdaderamente una estrella en el mundo del wrestling?
Es sencillo, una estrella no es alguien que está en los main events, a cualquiera se le puede convertir en estelarista en un momento dado sin ser una estrella. Al mismo tiempo, no necesariamente se tiene que ser main eventer, ya sea dentro de su división o categoría a la que pertenece, para ser una estrella. Chelsea Green es una estrella independientemente de la posición en la que se encuentre; lo más alto a lo que ha llegado ha sido ostentar el Campeonato Femenino de los Estados Unidos, pero es una estrella aunque ejerza el rol de jobber. Es una cuestión de actitud.
¿Y qué podemos decir de Jey Uso? No ha funcionado como main eventer, pero lo que es capaz de causar en los fans, aunque muchos de ellos no lo puedan ver como un luchador relevante, es algo fuera de lo común. Es obvio que es una estrella, aunque su push no llegara a funcionar por diversos motivos.
Una auténtica estrella es alguien que tiene lo necesario para ser consciente de su lugar, de establecer un vínculo con el público y saber qué hacer para provocar las reacciones que precise el contexto en el que se encuentre en pro de la narrativa que equipo creativo y productores establezcan que hay que contar. Con esto, el público acabará reconociendo al luchador y será ese el catalizador para convertirlo en una estrella, y no un push que puede acabar siendo fallido, quien lo establezca como tal.
Jade Cargill no tiene estas aptitudes. Ella hace, porque la aprendido, una entrada espectacular. Aplica movimientos de poder, que encajan en el que se supone que es su rol dentro de WWE en este caso. Pero se queda ahí; no es capaz de llevar estos aprendizajes más allá y aplicarlos para crecer como luchadora, con todas las facetas que necesita el wrestling como un producto de entretenimiento con el deporte como contexto.
Cuando la veo luchar, desde el momento en el que hace su entrada, veo detalles que pueden parecer muy tontos, pero que me parecen tan importantes que no puedo dejar pasar que detrás de la apariencia imponente y el aura que tiene hay una luchadora genérica que no es capaz de adaptar lo que aprende a todas las facetas que debería desarrollar.
Los dos puntos clave
Para entender por qué veo a Jade Cargill como una luchadora genérica me voy a basar en dos puntos, dos detalles que vistos de forma superficial pueden ser muy tontos, pero que en mi opinión diferencian a auténticas estrellas de quienes no son capaz de trascender como luchadores que ejercen un rol.
El primero es su clásico gesto, donde primero muestra músculo y luego rompe bajando los brazos mostrándose a ella misma como estrella. Esto queda muy bien en su entrada, sincronizado con la música, pero no ha sabido ver que fuera de ese contexto no tiene el mismo impacto, y ella lo repite cada vez que tiene un hueco. Para mí, esto es un claro ejemplo de que no cuenta con recursos para generar una conexión con el público más allá del impacto que genera verla entrar.
El segundo es un detalle tan nimio, pero no menos importante, como su predisposición a levantarse de un salto siempre que tiene ocasión. Esto es algo que popularizó Shawn Michaels, e indicaba que estaba preparado para arrancar el final del combate y llevarse la victoria. Actualmente es algo común de ver, y no tiene nada de malo; pero la diferencia que existe entre Jade Cargill y otros luchadores es el criterio a la hora de hacerlo. En su caso, utiliza este recurso de la misma forma que el primer gesto del que he hablado, cada vez que tiene un hueco.

Insisto, he expuesto dos detalles muy nimios, y estoy seguro de que alguien con un ojo mucho más experto sabrá ver detalles más importantes por los que, como yo, haya llegado a la conclusión de que Jade Cargill no tiene madera de estrella. Mi diagnóstico, basándome en lo que he expuesto, es que no tiene lo necesario porque carece de la visión del negocio que sí tienen otros muchos que sí han cruzado esa línea. Roxanne Perez, sin ir más lejos, ha mostrado unos conocimientos y aptitudes que la han colocado en el foco a pesar de ser una de las luchadoras más jóvenes en el foco, sino la más joven. Pero esto es algo que se tiene o no se tiene.
Al fin y al cabo, convertirse en una estrella no es para todo el mundo; la élite y los main events están reservados para unos pocos, mientras que los luchadores de media cartelera son aquellos que ocupan un mayor espacio, aunque menor relevancia. No es malo ser midcarder, porque son luchadores imprescindibles dentro de la industria; sí puede considerarse un fracaso no poder llevar al estrellato a una luchadora con un impacto visual y potencial estelar, por su falta de aptitudes, como lo es Jade Cargill.

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